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IV · Madurez: la oposición · 1964 · Cartas y revista Ibérica

Regreso a España, arresto y protestas

Tras asistir al Congreso de Múnich, Ridruejo queda exiliado en París durante dos años. En 1964 toma la decisión de regresar a España y, una vez llegado, dirige esta carta al director general de Seguridad.

Illmo. Sr. Director General de Seguridad

Madrid, 22 de abril de 1964

Illmo. Señor: Le dirijo estas líneas para darle cuenta de mi llegada a Madrid en la noche de ayer, día 21.

Como V. I. sabe, el Señor Embajador de España en París me informó de las dificultades que el Gobierno oponía a la autorización a mi regreso y a la expedición de mi pasaporte. En vista de ello le comuniqué -y así lo ha transmitido, según creo- que no podía resignarme a quedar extrañado de mi patria indefinidamente, haciendo creer, por añadidura, que mi pasividad significaba asentimiento a esa situación anormal y penosa. Le añadí que, en consecuencia, me disponía a regresar por el único camino que me era practicable. No se trataba por mi parte de un desafío a la autoridad sino de la modesta reivindicación de un derecho, que considero indeclinable, sin perjuicio de las medidas que el Gobierno pudiera considerarse en el deber de aplicar en consideración a mis actitudes políticas.

Cumpliendo, pues, mi palabra, el domingo día 19 atravesé la frontera por la parte de Irún sin cumplir las formalidades ordinarias y tomé plaza, ya en zona española, en un coche francés que amigos míos habían apalabrado y cuyos propietarios y ocupantes no conocía, en tanto que ellos mismos eran ajenos a mi paso anterior. En este coche debía llegar a Bilbao, pero el perfecto funcionamiento de los servicios de policía que V. I. dirige, lo impidió con precisión sorprendente. Como V. I. debe saber, algunos agentes de ese servicio me raptaron en las proximidades de Bilbao y, después de mantenerme en su coche con los pretextos más ingeniosos y el trato más cortés, me devolvieron a territorio francés a la vista de San Juan de Luz. Explicaré que he empleado la palabra rapto en sentido técnico y no peyorativo para indicar que no hubo ni detención ni identificación formales, ni pasaje por comisaría alguna, ni aceptación de mi deseo de que mi caso —que expliqué lealmente— fuera consultado con la superioridad, ya que mi intención no era la de disimularme.

No creí que el referido incidente debiera desalentarme en mis propósitos ya que no expresaba formalmente una decisión del Gobierno. En consecuencia, hice lo necesario para pasar nuevamente la frontera, lo que se realizó 26 horas después de ser devuelto a Francia. Conseguí igualmente organizar con facilidad mi traslado a Madrid, a donde llegué en las últimas horas del día.

Llegado aquí mi primera ocupación ha sido redactar esta carta, puesto que en ningún modo deseo mantenerme en situación de clandestinidad.

Espero, por el contrario, que el Gobierno considere mi caso en conformidad con sus criterios, sin obligarme de nuevo a abandonar el territorio nacional o haciéndolo, en su caso, con las formalidades legales debidas.

Le saluda muy atentamente.

DIONISIO RIDRUEJO

Ibiza, 33. Madrid

Inmediatamente, es arrestado y recluido en la cárcel de Carabanchel.

https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/volumen-12-n-5-15-de-mayo-de-1964/html/dcda7f8c-2dc6-11e2-b417-000475f5bda5_2.html

Revista Ibérica, Nueva York (directora: Victoria Kent)

Volumen 12, N.º 5, 15 de mayo de 1964

Dionisio Ridruejo está encarcelado en Madrid

MADRID, 28 abril, Ibérica: -El escritor y poeta Dionisio Ridruejo, exilado en Francia, ha sido detenido y encarcelado el día 23 de este mes. Se encuentra incomunicado en la prisión de Carabanchel, en Madrid. El escritor Ridruejo se encontraba exilado en Francia desde hace 22 meses; exilio al que se vio obligado como consecuencia de las medidas tomadas por el Gobierno español contra todos los españoles residentes en la metrópoli que habían asistido al Congreso del Movimiento Europeo celebrado en Munich en julio de 1962. Como «sanciones» por la asistencia a ese Congreso, el Gobierno dio a elegir entre quedar en el extranjero o el destierro en las islas Canarias.

Se le ha incoado ya auto de procesamiento por artículos y libros publicados en el extranjero. Si no gozara el Gobierno español de su bien ganada fama de «inquisidor», bastarían actos como el de esta ilegal detención para calificarle. Los escritores internacionales organizan una protesta.

PROTESTA CONTRA LA DETENCIÓN DE RIDRUEJO

Bajo los auspicios del Consejo Ibérico se ha iniciado una campaña de protesta contra la detención y encarcelamiento del escritor español Dionisio Ridruejo.

Distinguidos escritores, profesores y periodistas, en número que hasta hoy, 13 de mayo, excede de 48, se han dirigido al Secretario de Estado Dean Rusk solicitando envíe dicho Departamento al Gobierno español la protesta que formulan contra la detención del escritor Dionisio Ridruejo, acusado de «propaganda ilegal» por escritos y declaraciones publicados y hechas fuera de España. Los peticionarios señalan que, dada la sólida ayuda económica que viene prestando a nuestro país al actual Gobierno de España, consideran que tienen el derecho y el deber de manifestar públicamente su protesta contra tal Gobierno que continúa negando la libertad intelectual y contra la persecución del señor Ridruejo, puramente por razones ideológicas.

Sin permiso de la censura

Información de nuestro corresponsal en España

Como se leerá, en la carta que Ridruejo ha dirigido al Director general de Seguridad (y que publicamos por separado), el conocido escritor y hombre político, significó al embajador español en Francia su deseo -y derecho- de reintegrarse al país. Se le negó pasaporte, y entonces Ridruejo optó por volver de la misma manera que había salido. Así lo hizo, tras un primer intento fallido, y ya en Madrid dirigió la referida carta el día 22. Cuarenta y ocho horas más tarde era detenido en su domicilio particular. Trasladado a la Dirección General de Seguridad fue interrogado durante varias horas y puesto a disposición del nuevo Tribunal de Orden Público, que ha incoado ya auto de procesamiento. Fue trasladado a la cárcel de Carabanchel, donde se encuentra en la incomunicación de rigor de los diez primeros días que siguen al ingreso en ella. Ridruejo es acusado del artículo publicado en Le Monde de París con motivo de la ejecución de Julián Grimau y de un folleto titulado España, 1962 que editó el Centro de Documentación y Estudios de París. En ambos casos, pero sobre todo en el primero, se produce algo nuevo en la inacabable arbitrariedad del régimen: procesar por actos realizados en el extranjero y dirigidos al extranjero, por publicar en un periódico extranjero, en lengua extranjera y dirigido a un público extranjero. Es una flagrante violación del principio de territorialidad de la ley penal. Y a eso le llaman «delito de propaganda ilegal» (!).

Por la presión internacional, la pena queda en suspenso por tres años de libertad condicional. Esta pena se declaró remitida el 27 de junio de 1967.